Ensayo sobre la verdad y la política

El siguiente es un ensayo basado en la verdad  con respecto a la política, se dará una breve introducción a cada uno y luego se re van a relacionar.

LA VERDAD Y LA POLÍTICA

“La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”
Cicerón.

Durante la historia humana se ha tratado de concretar qué es la verdad y de definir los factores que la determinan a ella. Esto ha sido un tema de discusión y de debate que ha llevado muchos años y debido a su complejidad y profundidad ha sido un fracaso definirla. Pero, por ahora, solo se puede definir las cosas por su negación: decir que la verdad es lo contrario a la mentira;eso quiere decir que cuando se hablade verdad se refiere a unos hechos reales o a una proporción. Así,se refiere a una verdad ontológica (es decir, de la realidad y el ser), o a una verdad lógica (es decir, del conocimiento y de la proposición mediante la que se expresa un juicio).

En primer lugar,se puede decir que algo es verdadero para indicar que no se trata de una ilusión, de una apariencia, tratándose entonces la verdad como una realidad(lo que las cosas son y no lo que no son). En segundo lugar, se consideraque la verdad es una propiedad del enunciado, no de la realidad. Cuando se dice que la verdad consiste en la adecuación de la proposición,a lo que se refiere es a los hechos; si tal correspondencia no se da, decimos que la proposición es falsa.

Por otro lado, el ejercicio de la política consiste en la lucha por el poder dentro de un escenario centralizado y jerarquizado, donde su fin último resulta ser la búsqueda de la justicia, el beneficio de los seres humanos y la concordancia con los derechos humanos. Esto se da a través de la ramificación del poder, entendido como el poder legislativo, encargado de la promulgación y derogación de las leyes; el poder judicial, encargado de castigar los delitos y resolver conflictos entre particulares, y el poder ejecutivo encargado de declarar la guerra, la paz, la aplicación de leyes y el mantenimiento del orden.

Con todo esto, se busca defender que la relación que ejerce la política sobre la verdad no es más que la corrupción de esta misma, corrompiendo a su vez lo que en el principio serían los cimientos y -en este mismo sentido- el orden en el que fue pensado el ejercicio del poder.

Para ilustrar la afirmación expuesta anteriormente, se plantea el caso colombiano, en el cual comúnmente se superponen los intereses individuales de las élites sobre la colectividad y su bienestar. Esto se evidencia en casos como las campañas políticas, en donde se utilizan estrategias de convencimiento que recurren constantemente al uso de falacias y las necesidades del pueblo son la plataforma sobre la cual se construyen estas falacias (¡demagogia en su máxima expresión!).

Siguiendo la línea de argumentación, ejemplo de la corrupción de la verdad mediante la política es la constante compra de votos en época electorales: el tamal, la lechona, el billete de veinte mil, la promesa falsa de una mejora en la infraestructura, el proselitismo político, entre otros, son algunas de las herramientas utilizadas por quienes aspiran al poder. Además, en muchas ocasiones estas personas -que aspiran a un puesto-más que utilizar sus propuestas para atraer el voto de la sociedad, utilizan la mercadotécnica para lograr este fin.

Una ilustración cercana es la situación de Sincelejo donde “[…] hay cuatro investigaciones en curso, una de ellas por la incautación de una gran cantidad de dinero en efectivo que iba a ser utilizado para la compra de votos […] o el irregular ofrecimiento de viviendas de interés social en Sucre por parte del famoso Jocho García de Cambio Radical, aspirante al Senado quien se quemó en las elecciones pasadas con 3.814 votos.”  (Bluradio, 2014)

José Galeano, coordinador de la Misión de Observación Electoral en Córdoba dice que la mayoría de los partidos políticos estuvieron involucrados en compra de votos en el departamento, sobre todo en Sahagún y en Montelíbano, y corrobora la tarifa de entre $50 mil y $200 mil pesos que hubo para la compra de votos en el departamento. (Bluradio, 2014)

Por eso se dice que el momento antes de una elección es uno de los tiempos en donde se utilizan más mentiras(y falacias) para engañar a las personas con el fin de beneficios personales.Pero, ¿por qué se dejan convencer? Esto sucede porque las personas crédulas piensan emocionalmente y no racionalmente para elegir a sus gobernantes, dejándose manipular y manejara su antojo para que quienes manejan estas campañas puedan quedar electos, y  puedan lograr el control y el poder sobre la comunidad o el pueblo sin problema.

En todas estas manipulaciones también entran a jugar los medios masivos de comunicación que -con el objetivo de convencer- alteran y cambian la información que le llega al pueblo, formulandomentiras o adecuaciones acerca de las propuestas o promesas que se dicen, para poder conseguir más votos para quien les ayude. Dentro de los medios masivos de comunicación entran las redes sociales, siendo estas muy importantes ya que millones de personas las utilizan para informarse y comunicar lo que ellos piensan.Entre estas se cuelan millones de mentiras sujetas a que muchas personas las puedan leer. No obstante, toda esta propagación es muy difícil de controlar y parar, por lo cual se deja la información a un criterio subjetivo que cada persona influye con su propia opinión.

Ahora, esta distorsión de la verdad dentro de la política ha hecho que, efectivamente, las personas dejen de creer en la justicia, los derechos, las leyes, la igualdad y las promesas. Así, la grave distorsión de la verdad es tan nociva que se llega al punto de creer que lo normal en la política es la mentira. Pero esta corrupción de la verdad en la política es, paradójicamente, una corrupción de la política misma, pues en su afán de competir por el poder se tiende a utilizar caminos facilistas para conseguirlo (como, por ejemplo, mentir). Por tanto, la corrupción de la verdad se debe al desarrollo desmesurado de una parte de la política (la de la lucha de poder) pero en un olvido de su parte más importante: la de velar por el bienestar de la sociedad.

En este orden de ideas, es la corrupción de la verdad una corrupción misma de la política, porque como se afirmaba se corrompe la verdad cuando se olvida una parte de la política misma. Esto es sumamente importante, porque lo que origina esta lucha desmesurada es el mismo egoísmo por el poder que hace olvidar lo público de la política. Por tanto, es el interés propio el que se inmiscuye en la lucha normal por el poder para lograr en cierto punto olvidar lo que es ‘común’ en la política para volverla privada, con lo cual se tiene la corrupción del aparato burocrático, la corrupción de la política misma y el descontento de la población quien ya se resigna a ‘escoger al menos peor’.

En conclusión, la verdad dentro de la política se ha corrompido de una forma tal, que las personas dejen de creer en política y pierden –a su vez- el sentimiento de representación que sentían alguna vez por ella (¡si es que acaso lo hubo!). De igual manera, estas personas han comenzado a pensar –con razón- que la política se ha vuelto un negocio, de tal forma en que la élite pueda conseguir dinero y poder más fácil, quitándosela al pueblomediante mentiras y falacias, promesas y engaños, expectativas y realidades. Esto es originado –como se afirmó- por la intromisión del interés propio dentro de la política, que debería ser –como lo dice su definición- una lucha por el poder para el bienestar de la misma población.


Aquí yace entonces una reflexión más profunda, porque dentro de este desarrollo corrupto de la política se están utilizando cada vez más instrumentos para alcanzar el poder (como los medios de comunicación). Esto complementado, a su vez, con un pueblo que cada vez quiere menos intervención del Estado porque desconfían de él y solamente confían de ellos mismos y de sus allegados. Por tanto, es importante reestablecer la verdad en la política quitándole el germen de la individualidad a los puestos públicos para permitir que lo ‘público’ vuelva nuevamente al poder y así lograr nuevamente que se le pueda llamar a la política como política, y no como ‘politiquería’ o, en su mejor expresión, ‘porquería’.

Juan Sebastian Londoño Zuluaga

Sebas_mayo1996@hotmail.com

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